Casa El Condor

Santiago, Chile, 1997

El emplazamiento de la casa se planteó a partir del sitio como un interior y no del sito como un mirador. El terreno forma una superficie cóncava en el cerro y la casa se implanta dentro de esta concavidad. Esto constituye la particularidad de este sitio en relación al vecindario y al cerro. Entonces, esta casa y el lugar se funden en una unidad única y particular. El interior de la casa, sus fachadas, el jardín, el cerro y el paisaje constituyen un mundo cerrado. El paisaje es su borde externo, no el objetivo de todas las actividades dentro de la casa y el terreno. El exterior de la casa forma un cuerpo continuo en el cual las partes son particularidades inseparables de sus superficies y no elementos que suman un todo.

No estamos frente a una casa patio, sino una casa inserta en un paisaje particular. El interior de la casa se pensó como un espacio continuo y la relación con el jardín y con el paisaje se controló rigurosamente. Los recintos se entrelazan entre ellos, los muros se cruzan de un lado a otro atravesado la casa en direcciones oblicuas, las perspectivas atraviesan el interior multiplicando los puntos de fuga. El interés por el contacto del proyecto con el exterior cobra vida a través de los ángulos desde los cuales la casa lo captura. Para aumentar estas perspectivas interiores se aprovechó el terreno de la casa con pendientes y desniveles.

El proyecto para la casa en Camino El Cóndor se desarrolló como un colimen tallado sobre la superficie cerro, enfrentando a la cordillera. Desde la calle el cuerpo de la casa se conforma adoptando ángulos que encauzan el paso hacia la entrada y organiza sus partes a modo de cristales engarzados. Hacia el jardín la casa se ordena en una fachada cúbica posada frente al valle y a la cordillera.

La casa se divide en dos plantas más un piso intermedio adaptado a los desniveles del terreno. Los recibos y servicios están en la planta baja y conectados directamente con el exterior y con el jardín. Los dormitorios y baños, en el piso superior, mantienen una relación solo visual con el jardín y con el paisaje. En el piso intermedio, un escritorio-taller con una escalera independiente desde el hall y con salida a una terraza privada.

El cuerpo de la casa está compuesto con un mínimo de materiales y de colores. Las superficies de muros y cielos bajo losas, en interiores y exteriores, fueron pintadas de blanco sobre una base lisa. Los pisos, con entablado de madera, menos en baños, cocina y terrazas, donde se usó piedra pizarra color grafito. Las ventanas y persianas son de madera. El techo de la casa es una superficie a un agua de cobre, el cual orienta el cuerpo hacia la cordillera.